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Pore Awë es el título e hilo conductor del libro de artistas que se realizó en mayo y junio de 2011 en el Taller Intensivo del Libro y Papel, que tuvo lugar en el Taller de Artistas Gráficos (TAGA) en Caracas, Venezuela. 

 

En el taller participaron los artistas: Natalya Critchley, Sheroanawë Hakihiwe, Suwon Lee, Haley Nagey, Emilio Narciso, Leonardo Nieves, Juan José Olavarria, Maggie Puckett, Luis Romero y Agustín Villasana. 

La curaduría estuvo a cargo de Tahía Rivero, los instructores fueron Alvaro González y Melissa Potter (Columbia College Chicago Center for Book and Paper, los impresores fueron Norma Morales y Agustín Villasana y la coordinación fue de Gabriela Quero.

 

Pore Awë un mito Yanomami que explica el origen del plátano en su cultura y forma parte fundamental de su dieta.

 

Hubo un tiempo en el que el señor que conocía todas las variedades de plátano vivía y comía solo. Un día salió a caminar y caminando llegó a un lugar cerca de donde vivía la mujer que sería su esposa. Desde allí la llamó y le gritó:

 

- ¿estás viviendo ahí?-

 

Y ella respondió:

 

-  sí, aquí estoy viviendo.-

 

Siguió caminando hasta llegar justo al lugar donde ella estaba  y allí se quedó viviendo. Vivió bien y construyó unshapono*.

 

Un día le dijo a su esposa:

 

-Busca leña para esta noche, mientras voy al conuco a trabajar-

 

Al llegar al conuco vio tal variedad de plátanos que sintió curiosidad por saber el por qué eran tan diferentes. Decidió entonces empezar a conocerlos. Mientras una paloma cantaba como dueña del conuco, el señor comenzó a cortar la maleza. Limpiaba y limpiaba el conuco cuando apareció la mata de plátano: de un lado el racimo macho,  del otro, el titiaro** y más allá otro racimo. Al ver todo esto el señor se dedicó a trabajar aún más.

 

Las lapas se comían el plátano maduro que caía y había una gran  cantidad de plátanos maduro para la comida.  Al ver los plátanos Pore empezó a buscar más para  ponerlos a madurar y hacer su jugo. Colgaba los plátanos  cerca del fogón para que se maduraran más rápido.

 

Al retomar el trabajo del conuco sembró muchos retoños de plátano. Cuando terminó de sembrar recomenzó a colgar los plátanos para hacerlos madurar.

 

Un día  el Señor Yoroporiwë  fue a visitar  al Señor Pore Wë. Cuando llegó a su casa, el Señor Pore agarró varios plátanos maduros, preparó jugo y le ofreció al visitante. Éste no quiso ni probarlos a causa del mal olor y preguntó: -¿Qué es esto?-

 

- Es  comida, cómaselo, respondió Pore-   mostrándole el plátano que el visitante no conocía.

 

El señor Yoroporiwë tomó el plátano maduro y se marchó. Al llegar a su casa les dijo a todos:

 

-Mi suegro está comiendo esto-

 

Sin perder el tiempo los yanomamis se fueron a wayumi*** donde estaba el señor del platanal.

 

Al llegar le preguntaron:  

 

-Suegro ¿cómo trabajas? ¿Cómo  siembras el plátano?-

 

Pore les explicó:

 

- Primero cortas los arbustos, luego los palos grandes y después de dos semanas o al poco tiempo, cuando todo esté seco y quemado, hay que abrir huecos en la tierra. Allí se colocan las semillas del plátano. Es así como se siembra el plátano-

 

Está bien – respondieron y, a partir, de ese momento tomaron los retoños de plátano y empezaron a sembrar.

 

Un día decidieron  de nuevo ir a buscar retoños de plátanos, sin que el señor se enterara. Cuando éste lo supo,  se molestó y abandonó el conuco.

 

Como era él el que conocía verdaderamente el plátano, los yanomamis, se quedaron mucho tiempo sin comida, pobrecitos!!

 

Aquella  gente no conocía al señor de plátano. Comían de esta tierra y habían vivido sin conocer el plátano. Sólo comían carne con tierra, comieron pura tierra hasta que el señor Pore  les enseñó a comer plátanos.

 

Antes de eso  la gente pensaba que el señor del plátano no existía, y que estaban solos.

 

***

 

Vivía en ese tiempo el señor Hõrõnami. Un día este hombre salió a  cazar y se extravió. De repente escuchó un ruido que anunciaba lluvia, empezó a hacer un refugio con hojas para protegerse y ahí se quedó. Estando en el refugio empezó a cantar y a hablar como si estuviera acompañado. Cantaba en el cerro y cantando cortaba el bejuco que veía. Quería también cortar estos árboles, pero al ver  que allí estaban las abejas no quiso dejarlas sin árboles.  El señor Hõrõnami hablaba muchas cosas diferentes y no imaginaba que por ahí había otro camino.

 

Mientras tanto, el  Señor del plátano venía cargado de plátanos maduros con los más maduros encima. El señor Hõrõnami lo vio venir y  empezó a preguntarse quién sería ese que venía por el camino.  En ese momento dejó de cantar.

 

El señor del platanal  se acercaba  y  el señor Hõrõnami, muy sorprendido, seguía preguntándose  quién sería ese que venía por el camino. Le preguntó al señor del Platanal quién era y le pidió que se acercara. Éste se negó.

 

Hõrõnami  volvió a preguntar: -¿qué estás haciendo? ¿ a dónde vas?

 

Pore, que no se explicaba muy bien, le contestó que iba de paso y cuando Hõrõnami le preguntó  sobre lo que lleva encima, miente y le responde que no sabe.

 

Hõrõnami  le dice que  las frutas  se veían maduras y bonitas e insistió  en saber qué es lo que llevaba.

 

Después de un rato,  Pore le responde:

 

-Éstos son plátanos,  que tienen una  gran variedad. Por ejemplo, éste es el plátano grande; este otro se llama monorimi ; este otro es un topocho grande;  este otro pequeño y dulce se llama titiaro.

 

 Pore awë  empezó a  enseñarle la variedad de plátanos y le  explicaba cómo era  cada una de ellas. A partir de ese momento  la gente conoció el plátano.

 

El  señor Hõrõnami le pidió un plátano maduro. Quiero probar –le dijo- parece que es muy dulce, pero igual es plátano-.

 

- Así es. Son plátanos!! - respondió Pore Awë y le dio uno.

 

Hõrõnami  le quitó la concha y lo probó. Se lo comió y le olía muy bien. Cuando terminó de comérselo se mareó y le dijo al Señor Pore que se sentía mal.

 

Pore lo veía y se reía. Le pidió que esperara un momento, que se sentara a esperar que le pasara el efecto porque, aparentemente, el plátano podía producir eso en las personas que lo comían.

 

Cuando  Hõrõnami se recuperó,  Pore le pidió que escogiera algunos de los plátanos  que llevaba y cuando los escogió  se los dio para que los comiera.

 

Hõrõnami quiso saber donde vivía y Pore le contesta señalando el cerro:

 

-Allá en la ladera se encuentra mi conuco y más allá mi shapono. Hace tiempo que estoy comiendo plátano. Cuando llegue a mi shapono le llevaré esto a mi comunidad.

 

En ese momento Hörönami pensó que cuando llegara a su shapono le iban a hacer muchas preguntas acerca de los plátanos que llevaba.

 

Cuando Hörönami llegase a su shapono con los plátanos, lo recibiría mucha gente. Sin darle tiempo a descansar lo asediarían  con preguntas sobre lo que traía. Como estaba muy cansado no querría  contestarle a todos y le respondería sólo a los mayores:

 

-El señor Pore Awë me dijo que eran plátanos. Él vive solo y lo encontré muy lejos de acá-. Después daría más explicaciones y explicaría a su gente lo que era el plátano. Les prometió que luego irían a visitar al Señor Pöre.

 

Mientras tanto Pöre estaba preocupado por toda la información que le había dado a Hörönami  de cómo se sembraba el plátano. Hablaba solo,  se preguntaba por qué había dicho todo eso y deseaba que no vinieran ni preguntaran más.

 

Pensaba  que si venían y le preguntaban sobre el retoño del plátano, no les diría nada ni les dejaría agarrar ni uno. Pensaba  que el plátano sería su herencia. Pensaba  que aquellos  comían plátano y pensaba en su retoño de plátano.

 

-Cuando vengan a visitarme –se decía a sí mismo- llegaré rápido a mi casa.

 

Iría rápido de wayumi a donde siempre iba para regresar a su shapono. Sería una vuelta rápida para estar enseguida en su shapono.

 

- No quiero que vayan a visitarme y yo no esté en casa- pensaba y se decía a sí mismo.

 

Finalmente  el señor Pore awë se despidió de Hõrõnami.

 

-Me voy caminado por aquí, me cansé de vivir en mi shapono- dijo

 

Pore siguió su camino cargado de plátano y Hörönami se fue a casa. Cuando llegó con los plátanos todos le hicieron preguntas:

 

-Qué es esto?- Qué es esto?

 

Él no respondía. Se acercó a la fogata y se calentó un poco. Colgó los plátanos de un palo y los demás siguieron preguntando.

 

-Son maduros  y bonitos- decían

 

Cuando terminó de calentarse junto al fuego, empezó a contestarle a los mayores qué era lo que traía.

 

Ellos no conocían esa fruta y  le preguntaron que dónde había agarrado eso, que de dónde lo traían. Siguieron preguntado: - ¿Quées esto?

 

Al principio no respondía, luego les dijo: -esto es plátano-.

 

-Estaba escampando y ahí vi los plátanos. Estaba allí y llegó el señor Pore Awë, me enseñó los plátanos y me explicó qué eran. Me dijo que era el Señor de los plátanos. Dijo que era el diablo-.

 

Haõrõnami le dio a cada uno un plátano y comieron. Después de que comieron empezaron a desmayar. Al rato reaccionaron de nuevo.

 

Al poco tiempo Hõrõnami fue a robar retoños de plátano, tomó uno de cada tipo para sembrarlos. Ahora tiene muchos plátanos sembrados.

 

 Si no hubiesen existido Pore y Hõrõnami los yanomamis no comerían comido plátano  ni seguirían comiéndolo.  Hubiesen seguido comiendo hierba como hasta ese momento.

 

 

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notas

*Casa comunal

**Cambur pequeño y dulce

***dar una vuelta

 

. papel artesanal . libro de artista . yanomami . grabado . aguafuerte . artist book 

. Pore Awë, 2011

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